Jesús también dijo que en el infierno "será el lloro y crujir de dientes" (Mt 8.12). La imagen que se nos ofrece es la de un lugar donde se experimenta una terrible soledad, sin relaciones con Dios u otros seres humanos. Aquellos que sean enviados al infierno quedarán sumidos en un vacío eterno, sin nadie con quien comunicarse; constantemente solos. Sufrirán el remordimiento de saber que tuvieron la oportunidad de estar junto a Dios en el cielo, pero lo rechazaron.
La Biblia habla de un lago de fuego reservado para satanás y sus ángeles (Mt 25.41). Nunca se pensó que los seres humanos irían al infierno. Pero aquellos que deciden rechazar a Dios compartirán algún día con satanás este eterno tormento.
No habrá salida alguna en el infierno, ninguna puesta de escape ni segunda oportunidad. Por ello es tan importante en esta vida recibir el perdón de Dios, que se extiende a todos los seres humanos por medio de la Cruz de Jesucristo (Ap 20.11-15).
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