¿Por qué es esto? ¿Por qué no hay mas de nosotros que quieren adorar al Señor en espíritu y verdad (Jn 4:24)?
Más que todo, creo que esto es una falta de amor hacia Dios. Hemos formado una relación con El de conveniencia, en vez de formar el tipo de relación que debemos tener. Muchas veces, guardamos nuestra distancia de Dios, en vez de ser como hijos amados, sentándonos sobre sus rodillas, y escuchando Su corazón.
Dios nos ha creado para ser Sus hijos e hijas. Como un papi, más que todo lo que Le agrada es escucharnos diciéndole “Te amo papi.” Igual como un buen papi humano, cuando Se escuchan estas palabras, saliendo directamente de nuestros corazones, se siente muy especial, y Su corazón se funde.
Pero, Dios tuvo la sabiduría de saber la necesidad de darnos nuestra propia voluntad. Si nos hizo sin una voluntad, como robots, no podíamos tener la capacidad para amarle. El decidió, en el proceso de formar a Adán, que tuvo que darle su propia voluntad, aunque esto también le dió la habilidad para rechazar Dios, y Su gran amor. Dios no estaba buscando tener robots, el quería una familia de hijos e hijas amadas, y nos creó así.
La adoración existe como una manera de expresar nuestro amor hacia Dios. Déjeme ser bien claro en esto, hay muchos tipos de música que cantamos en la iglesia, pero no todos son adoración. La diferencia entre alabanza y adoración es que en la alabanza, cantamos cánticos que declaran la grandeza de nuestro Dios. Pero, cuando llegamos a la adoración, no cantamos de El, sino cantamos a El.
Es como esto, para usar un ejemplo natural, si estoy en una iglesia, y digo, “Amo a mi esposa, ella es una mujer muy talentosa, inteligente, y especial” estoy alabando a mi esposa. Pero cuando estamos solos, si hablo así, le parece a ella que no estoy fijando mi atención en ella. Tengo que cambiar como estoy hablando, y decir, “Te amo, eres una mujer muy talentosa, inteligente, y especial.” ¿Has visto la diferencia? Uno es hablando de ella, mientras que el otro es hablando a ella.
Es igual con Dios. Cuando alabamos, estamos entrando en Su presencia (Sal 100:4). Pero, una vez que llegamos allí, no es apropiado hablar de El (alabanza), sino hablar a El (adoración). Si continuamos hablando de el (alabando), le parece a El que no estamos fijándonos en El.
Hay otra diferencia entre la alabanza y la adoración es que las alabanzas normalmente son cánticos más rápidos, más animados, y de alta voz. Por el otro lado, los cánticos de adoración son mas lentos, tranquilos, y suaves. No es siempre así, pero podemos usar esto como una guía general.
Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre.
Salmo 100:4
Fíjate, aquí en este verso tenemos el secreto, o la llave, para abrir el portón del Cielo. ¿Cómo? A través de la alabanza. En vez de quedarnos allá, tocando el portón del Cielo, y esperando que alguien abra por nosotros, podemos pasar, tenemos la llave.
Esta misma llave es dada a todos los creyentes, en todo el mundo, a través de toda la historia de la iglesia. Pero, todavía hay creyentes allí, tocando el portón pidiendo a Dios que les abra. Si Dios les responderá, será algo como, “Pásate, tienes la llave, abres la puerta y vienes a sentarte aquí conmigo.
A demás, esto es porque Satanás no está en el cielo. Estoy seguro que el sabe el secreto de esta llave, pero no quiere alabar a Dios. Pero, porque el orgullo, rebelión y amargura es tan fuerte en su corazón, no quiere dejarlo para estar allí en la presencia de Dios. Literalmente, tiene que dejar todo lo que es para entrar al Cielo.
Esto nos da una noticia muy importante. Igual como Satanás no puede entrar en el Cielo por su orgullo, rebelión y amargura, este puede tocar a nosotros. Si andamos en los mismas actitudes, no podemos alabar a Dios, y perdemos la habilidad para usar el llave.
La alabanza nos lleva a la presencia de Dios. Pero, una vez que llegamos allá, este verso nos dice algo que en nuestra cultura parece un poco raro, “bendecid su nombre.” ¿Cómo podemos bendecir el nombre de Dios? ¿No es que necesitamos recibir la bendición de Dios? Pero, según el escritor de este salmo (bajo la unción del Espíritu Santo) debemos bendecir el nombre de Dios. Otro vez, ¿Cómo? ¡Adorándole!
Tomado de: http:www.MaranathaLife.com

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